RAFAEL LARIO PÉREZ
GENERAL DE SANIDAD DE LA ARMADA

Nació en Bailén el día 26 de diciembre de 1.917 y falleció en Cádiz el 7 de abril del año 1.985.

Don Rafael Lario Pérez, orgulloso de ser de Bailén, fue persona querida, admirada y respetada por todos los bailenenses. Inició los estudios en su ciudad natal continuándolos, hasta completar el bachillerato, en la vecina ciudad de Linares; una vez finalizados eligió la carrera de medicina, que empezó a cursar en Granada y se vio obligado a interrumpir, estando en Bailén de vacaciones, al comenzar la Guerra Civil Española.

Finalizada la contienda se incorporó al servicio militar en Sevilla, en el Regimiento de Infantería Soria, con el destino de sanitario, alternándolo con sus estudios en la Facultad de Medicina de esa ciudad. Terminadas ambas obligaciones, en el año 1.945 solicitó ingreso como teniente médico en la Escuela Naval de Marín y, finalizada su promoción, inició una brillante carrera profesional: asciende a Capitán Médico de la Armada en 1.949 y a Comandante en 1.956. Alcanza el grado de Teniente Coronel en el año 1.967 y el de Coronel en 1.976; finalmente, en 1.984 es nombrado General de Sanidad de la Armada.

En su larga vida de servicio estuvo destinado en los Buques Crucero Galicia, Cañoneros, Cervantes, Canalejas, Martín Alonso Pinzón y Vasco Núñez de Balboa. Y en tierra en el Sanatorio de la Marina, en Molinos de Madrid, especializándose en este centro en anestesiología. Fue nombrado Jefe de Enfermería del Arsenal de la Carraca en San Fernando (Cádiz), y posteriormente ejerció este mismo cargo en el Hospital de la Marina de San Carlos de la misma ciudad. Después pasó a ser Director del Hospital y Jefe de Sanidad de la Zona Marítima del Estrecho.

Su amor a la marina y a la medicina, sus dos grandes vocaciones, queda reflejado en su   amplísimo currículum y nos llevaría mucho tiempo y espacio recogerlo con todo detalle.

Tomó parte en infinidad de congresos nacionales e internacionales de anestesiología, destacando el de Copenhague en 1.966 y el de Londres en 1.968. Como fruto de su experiencia, publicó numerosos trabajos sobre anestesia y transfusión de sangre en revistas especializadas, ganándose una merecida reputación en este campo.
 
Su trabajo y dedicación fueron reconocidos con un gran número de condecoraciones y distinciones, destacando la Cruz del Mérito Naval de Primera Clase y la Cruz y Placa de la Orden Militar de San Hermenegildo.

Esta es, en fin, la semblanza de un hombre bueno que trabajó día y noche por la medicina, que dedicó la vida a curar a sus enfermos; un hombre amante de su Bailén y de su Virgen de Zocueca, de sus tradiciones y de sus cosas. Don Rafael Lario Pérez.